Un artículo que apareció en “National Geographic” algunos años atrás nos presenta una profunda imagen de las Alas de Dios. Después de un incendio forestal en el Yellowstone National Park, los guardabosques empezaron a ascender por la ladera de una montaña para medir cuánto daño había causado el fuego infernal. Uno de los guardabosques encontró a un pájaro petrificado en ceniza, esculturalmente posado en el suelo justo frente a la base de un árbol. Un tanto mistificado por la extraña visión, movió el pájaro con una rama. Cuando levantó el pájaro del suelo, tres pequeños polluelos salieron corriendo de su escondite bajo las alas de su madre muerta. La amorosa madre, consciente del desastre inminente, había llevado a sus hijos a la base del árbol y los había reunido bajo sus alas, sabiendo por instinto que el humo tóxico se elevaría. Ella pudo haber volado a un lugar seguro para salvar su vida, pero rehusó abandonar a sus polluelos. Cuando la ráfaga de fuego la sorprendió y el calor abrasó su pequeño cuerpo, la madre se mantuvo en su lugar. Aquellos polluelos pudieron vivir, porque su madre los cubrió bajo sus alas y estuvo dispuesta a morir por ellos.
Este relato me recuerda a mi himno favorito que dice … “si él cuida de las aves, cuidará también de mí.” ¿Te has sentido solo en medio de las llamas de tus pruebas? Te comprendo, porque nuestra mente humana siempre tiene momentos de inseguridad. La buena noticia es que Dios conoce todas nuestras debilidades y sabe hasta dónde podemos llegar. Por eso, el Verbo se hizo carne, habitó entre nosotros y nos protegió más allá de la muerte. La palabra de Dios nos dice en Lucas 12: 24: Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves? También nos dice en Lucas 12: 27 Consideren los lirios, cómo crecen: no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aún Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.
¡Cuán grande es El, que en su infinita sabiduría, nos ha estado reafirmando su pacto de amor y protección desde el principio de la vida humana y su infinita misericordia! Su palabra es viva y eficaz. Todo pasa, pero su palabra permanece para siempre. Yo soy testigo del poder de Dios a través de los milagros que he visto en mi vida. He visto como las tinieblas me cubrían, tratando de acabar conmigo. Pero Dios tenía otros planes para mí. Me sacó del lago senagoso y me salvó del mal de las tinieblas.
¿Qué cristiano no comparte este testimonio dentro de sus muchas experiencias en los caminos de Dios? Estoy segura de que todos los cristianos tenemos ese testimonio en común, porque aún estando en los caminos de Dios, el maligno intenta interferir aunque sepa que no puede ganar. El mejor ejemplo de eso es la historia de Jesús cuando estaba en el desierto ayunando y el enemigo lo tentó varias veces. Si lo hizo con Jesús – el Rey de reyes y Señor de señores, imagínate todos los trucos que intentará con nosotros. Pero no hay nada que temer, porque las promesas de Dios son fieles y permanentes. Salmo 91:1-6: El ...
Este relato me recuerda a mi himno favorito que dice … “si él cuida de las aves, cuidará también de mí.” ¿Te has sentido solo en medio de las llamas de tus pruebas? Te comprendo, porque nuestra mente humana siempre tiene momentos de inseguridad. La buena noticia es que Dios conoce todas nuestras debilidades y sabe hasta dónde podemos llegar. Por eso, el Verbo se hizo carne, habitó entre nosotros y nos protegió más allá de la muerte. La palabra de Dios nos dice en Lucas 12: 24: Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves? También nos dice en Lucas 12: 27 Consideren los lirios, cómo crecen: no trabajan ni hilan, pero os digo que ni aún Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.
¡Cuán grande es El, que en su infinita sabiduría, nos ha estado reafirmando su pacto de amor y protección desde el principio de la vida humana y su infinita misericordia! Su palabra es viva y eficaz. Todo pasa, pero su palabra permanece para siempre. Yo soy testigo del poder de Dios a través de los milagros que he visto en mi vida. He visto como las tinieblas me cubrían, tratando de acabar conmigo. Pero Dios tenía otros planes para mí. Me sacó del lago senagoso y me salvó del mal de las tinieblas.
¿Qué cristiano no comparte este testimonio dentro de sus muchas experiencias en los caminos de Dios? Estoy segura de que todos los cristianos tenemos ese testimonio en común, porque aún estando en los caminos de Dios, el maligno intenta interferir aunque sepa que no puede ganar. El mejor ejemplo de eso es la historia de Jesús cuando estaba en el desierto ayunando y el enemigo lo tentó varias veces. Si lo hizo con Jesús – el Rey de reyes y Señor de señores, imagínate todos los trucos que intentará con nosotros. Pero no hay nada que temer, porque las promesas de Dios son fieles y permanentes. Salmo 91:1-6: El ...

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